Donde funcionó la Casa Ángel de Vega — almacén de ramos generales abierto en 1902 — hoy se sirve café de especialidad, desayunos largos y mesas que se quedan hasta tarde.
Esquina · Vicente López & Coronel Suárez
La esquina de Vicente López y Coronel Suárez tiene memoria. Por sus puertas pasaron generaciones que vinieron a comprar harina, yerba, lata de aceite, fideos al peso.
En 1902 abrió aquí la Casa Ángel de Vega, almacén de ramos generales — uno de esos negocios que eran a la vez despensa, fiambrería, ferretería y libro de fiados. La estructura quedó intacta a pesar del paso de los años: las maderas oscuras, los estantes hasta el techo, la barra de roble, los vitrales angostos.
En 2016 reabrimos las puertas como café-restorán, con una sola obsesión — no maquillar nada. Cada estante se conservó. La barra original se restauró a mano. Los libros contables, las latas de época y las balanzas de cobre siguen donde estaban. Lo que cambió fue lo que se sirve sobre la mesa.
Salón principal
La vidriera
Hacia la calle
La barra
La mesa largaCafé de especialidad, panificados del día, almuerzos de fondo, hamburguesas hechas en casa, postres, copa de vino o un mate. La carta cambia con la temporada — esto es una selección.

Cheesecake recién cortado, hilo de caramelo, tetera de hierro y la primera taza del día.

Arroz con frutos del mar, copa de blanco frío, pan caliente. Para tardes largas.

Bife jugoso, salsa cremosa de pimienta, papas en capas, copa de tinto al lado.